La primera impresión durante una visita puede definir si alguien se interesa de verdad en tu propiedad. Algunas recomendaciones simples:
Despeja los espacios. Menos objetos personales ayudan a que el visitante se imagine viviendo ahí.
Ilumina bien. Abre cortinas y enciende luces, incluso de día.
Repara lo pequeño. Una llave que gotea o una puerta que no cierra bien generan dudas, aunque no sean fallas graves.
Ten a mano la información clave. Área, estrato, administración y antigüedad son las primeras preguntas que suelen hacer.
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